linux
Balance de seis meses con Arch Linux
Hace ya más de seis meses que empecé a utilizar (de nuevo) Arch Linux en el portátil, después de que el driver de Intel que venía con Mandriva 2009.1 hiciera de las suyas.
Lo cierto es que, por segunda vez, la experiencia está siendo más que positiva, así que me he animado a escribir acerca de esta singular distro. No voy a contarles cómo es el proceso de instalación, ni la configuración, ni voy a ponerles pantallazos. Simplemente me limitaré a explicar qué cosas me gustan de Arch Linux (y qué cosas no me gustan). Es una opinión personal y, por lo tanto, totalmente subjetiva.
Cosas que me gustan
- Control. La filosofía de Arch Linux implica que prácticamente todo te lo tienes que hacer tú mismo. Eso te permite tener un sistema que se ajusta perfectamente a tus necesidades a cambio de cierto esfuerzo a la hora de instalar y configurar el software.
- Documentación. El wiki del proyecto incluye un montón de documentación útil. Así que, aunque tengas que hacerte las cosas tú mismo, siempre dispones de una buena documentación. Esto me recuerda, en cierto sentido, a la buena época de Gentoo.
- Software actualizado. Arch Linux es una "rolling distro" (como Gentoo). Básicamente significa que, según salen nuevas versiones del software que se incluye en la distro, van saliendo paquetes actualizados. Esto permite a los que sufrimos "versionitis", disfrutar de las últimas versiones estables de un montón de software. Además, no hay que sufrir dolorosas como las actualizaciones de Ubuntu cada seis meses.
- Estabilidad. Lo crean o no, Arch Linux es una de las distros más estables que he probado. En estos seis meses, son contados los problemas de estabilidad que he sufrido. Por comparar, hace poco estuve probando Mandriva 2010.0 y una de las cosas que más me desanimó fue que el panel de GNOME se me caía sistemáticamente dos o otres veces al día.
- Consumo de recursos. La instalación de Arch Linux es bastante mínima y, sobre eso, ya vas instalando tú lo que necesitas. Así que, por fuerza, va a consumir menos recursos que otras alternativas. Esto, todo hay que decirlo, también tiene su parte negativa.
- Velocidad. Arch Linux está disponible para arquitecturas i686 y amd64 (nada de i386 o i586). Eso y la poca memoria que consume, tienen un impacto importante en la velocidad.
- ABS. Es un sistema que podríamos comparar con los ports de FreeBSD y que permite instalar el software compilando desde su código fuente. Rara vez lo he usado, pero ahí está.
- Atención a KDE. Creo que la experiencia para los usuarios de KDE con esta distro es bastante buena. Los paquetes están siempre actualizados y, al menos hasta el día de hoy, funcionan realmente bien. Además, existe un repositorio KDEmod con paquetes modificados. No los he probado aún, pero he leído buenas críticas al respecto.
Cosas que no me gustan
- Esfuerzo para configurarla. Mientras que cuando instalas una distro como Ubuntu, Mandriva o Fedora tienes todo el sistema configurado y preparado para empezar a usarlo, con Arch Linux aún tendrás que hacer unas cuantas cosas antes de sacarle partido. No sólo eso, sino que cada vez que instales algo nuevo -que implique cierta complejidad-, vas a tener que configurarlo a mano. Y, claro está, a veces uno no tiene tiempo que perder en eso. Este fue el motivo por el que dejé de usar Arch Linux la otra vez.
- Atento a las nuevas tecnologías. He comentado que el proceso de instalación de Arch Linux te instala lo mínimo para que puedas construir tu sistema a partir de ahí. Así que de Pulse Audio, PolicyKit, Upstart, etc. mejor ni hablamos. El problema es que si no estás atento a lo que se cuece en otras distros, es probable que no conozcas la existencia de ciertas tecnologías que podrían resultar de tu interés.
Conclusiones
Creo que Arch Linux es una gran distribución, aunque entiendo que no es para todos los públicos y nunca va a competir con Ubuntu, Mandriva, OpenSUSE, etc.
Evidentemente, es una alternativa que te va a obligar a aprender detalles que, usando otras, pasarían desapercibidos. Pero también es justo decir que esa "obligación" puede resultar frustrante en ocasiones -sobre todo cuando las prisas aprietan-.
Personalmente, seguiré probando otras distribuciones de cuando en cuando para ver qué se cuece por ahí, pero Arch Linux seguirá siendo, de momento, mi sistema de escritorio.
Por cierto, si te interesa esta distro pero no quieres pelear con el proceso de instalación, quizás te interese el proyecto Chakra.
De Kubuntu a Mandriva
Los que me conocen saben que he probado ya algunas distribuciones de GNU/Linux, aunque tampoco una cantidad fuera de lo normal. Por orden cronológico: RedHat (incluida la RedHat Enterprise Linux unos años más tarde), Mandrake (conocida como Mandriva después de la fusión de Conectiva y Mandrake), Debian (la que he usado más tiempo y mi favorita para los servidores), Gentoo, ArchLinux, Ubuntu, Kubuntu y, de un tiempo a esta parte, Mandriva. También he tonteado con otras, pero las he usado tan poco tiempo que no puedo decir que realmente las haya probado, como los casos de Fedora, OpenSUSE y Slackware (no considero que pueda decir que he probado distribuciones que sólo he usado cuatro o cinco días).
En 2005 empecé a usar (K)Ubuntu y anduve con ella hasta principios de 2008. Sin embargo, algunos problemas de estabilidad (con la wifi, la suspensión, los paquetes de KDE 4...) con la 8.04 y mi sensación -supongo que subjetiva, aunque compartida con más de un compañero- de que con cada versión se retrocedía un paso en esta cuestión, hicieron que me planteara probar alternativas.
Sobre mayo del año pasado, y después de que mi portátil no despertara de la suspensión por enésima vez, me cambie a Mandriva 2008.1. Había leído algunos reportajes muy favorables y me pareció una buena opción. Unos cuantos meses después, puedo decir que soy un usuario de 2009.0 muy satisfecho.
De Mandriva destacaría que:
- Me da la sensación de que es bastante estable -muchas veces esto se reduce a una cuestión de "sensaciones"-. No he tenido grandes problemas con ella en este sentido, aunque la 2008.1 me parecía más sólida que la 2009.0. Claro, que con la primera usaba KDE 3 y con la otra KDE 4 (y encima ahora uso paquetes experimentales, que por otro lado, van bastante bien).
- Es muy fácil de configurar. Su centro de control es de lo mejorcito que he visto y, aunque reconozco que muchas veces prefiero hacer las cosas a mano -por aprender-, hay ocasiones en las que te ahorra una cantidad de tiempo importante. Por cierto, eso me recuerda un chiste genial de la TiraEcol.
- Tiene una gran cantidad de paquetes disponibles, aunque no es Debian. Además, el software que incluye está bastante "al día".
- Si te gustan las emociones fuertes, tienes disponible Cooker, que es la versión de desarrollo.
Y, en general, funciona (y muy bien). Así que si alguien está buscando distribución para su máquina de escritorio, Mandriva puede ser una buena opción.